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Publicado: 23.4.2026 Curd Curd Fasching

¿Qué es la amortización decreciente?

La amortización decreciente es un método mediante el cual un activo se amortiza anualmente con un porcentaje fijo aplicado al valor contable residual. De este modo, en los primeros años se generan importes de amortización más elevados, que disminuyen de forma continua con el paso del tiempo.

Forma parte de las amortizaciones planificadas y tiene como objetivo reflejar sistemáticamente el desgaste de valor de un activo a lo largo de su vida útil. La particularidad reside en la lógica de cálculo: la amortización no se realiza sobre el coste de adquisición original, sino sobre el valor contable residual actualizado en cada momento.

De este modo, la amortización decreciente se diferencia claramente de los métodos que trabajan con importes anuales constantes. El resultado es, por tanto, un perfil de amortización no uniforme a lo largo de la vida útil.

El siguiente paso clave es entender cómo funciona el cálculo en detalle y qué efectos se derivan de él.

¿Cuándo es útil la amortización decreciente?

La amortización decreciente resulta especialmente adecuada cuando un activo genera al inicio de su uso el mayor beneficio económico o pierde valor con rapidez. En estos casos, refleja mejor la evolución real del valor que una amortización lineal.

Para las empresas, la cuestión no es qué método es el “correcto”, sino cuál representa mejor el uso real de un activo. La amortización decreciente es especialmente indicada allí donde el uso y la pérdida de valor se concentran en el tiempo.

Casos de aplicación típicos en la práctica son:

  • Inversiones en máquinas con alta ocupación inicial
  • Adquisición de sistemas informáticos con ciclos de innovación cortos
  • Vehículos o instalaciones con rápida pérdida de valor
  • Fases de crecimiento en las que los nuevos activos se utilizan de inmediato de forma intensiva

Así se puede reflejar el desgaste de valor de forma más cercana al uso real. Esto aumenta la fiabilidad de las cifras y crea una base sólida para la toma de decisiones financieras.

En cambio, el método es menos adecuado para activos con un beneficio uniforme durante toda su vida útil. En estos casos, una amortización lineal suele proporcionar una representación más clara de la realidad económica.

Por ello, el método debe elegirse siempre en función del perfil de uso concreto de cada activo.

En la práctica observamos a menudo que el método de amortización se elige por costumbre. Sin embargo, lo decisivo es si se ajusta a las curvas de uso reales de los activos. Solo entonces las cifras proporcionan una base fiable para la toma de decisiones”, explica Curd Fasching, experto fiduciario.

¿Cómo funciona la amortización decreciente?

La amortización decreciente se calcula aplicando un porcentaje fijo al respectivo valor contable residual de un activo. De este modo, la base de cálculo disminuye cada año, lo que conduce automáticamente a importes de amortización decrecientes.

En la práctica esto significa: cuanto mayor es el valor contable al inicio, mayor es también la amortización. Con cada año se reduce el valor contable y, con ello, también el importe de la amortización.

Un ejemplo típico de una pyme suiza:

Una empresa de producción invierte en una nueva máquina por CHF 100'000. Debido al uso intensivo en los primeros años, la empresa opta por una amortización decreciente con un tipo del 30 %.

Amortización decreciente de una máquina (CHF 100'000, 30 %)

AñoValor contable al inicio del añoAmortización (30 %)Valor contable al cierre del año
1100'00030'00070'000
270'00021'00049'000
349'00014'70034'300

La tabla muestra claramente cómo el valor contable y el importe de la amortización disminuyen en paralelo año tras año.

Para la aplicación práctica es decisivo que el tipo elegido se base en la misma lógica a lo largo de los años y pueda seguirse con claridad.

¿Qué tipos de amortización existen además de la decreciente?

Además de la amortización decreciente, en la práctica se utilizan sobre todo la amortización lineal y las amortizaciones extraordinarias (impairment). La elección del método depende de cómo evoluciona el valor de un activo a lo largo del tiempo y de cómo se utiliza en la empresa.

Una comparación compacta facilita la clasificación:

Comparación de los principales métodos de amortización

MétodoEvoluciónAplicación típicaVentajaLimitación
Decrecientealta → decrecienteMáquinas, vehículos, TIamortización elevada al principioefectos menores en años posteriores
LinealconstanteEdificios, infraestructurasresultados previsiblesmenos flexible
Impairmentúnicaen caso de pérdida de valorrápida adaptación a la realidadno planificable
Progresivabaja → crecienteapenas utilizadaopción teóricapoca relevancia práctica

La tabla muestra que en la práctica predominan casos de aplicación claros. Mientras que la amortización lineal aporta estabilidad, el método decreciente refleja mejor las evoluciones dinámicas del valor. El impairment complementa ambos métodos en caso de desarrollos extraordinarios.

¿Qué es la amortización lineal?

En la amortización lineal, un activo se amortiza de forma uniforme a lo largo de su vida útil. El importe anual permanece constante, ya que se basa en el coste de adquisición original.

Este método es especialmente adecuado para instalaciones con un uso uniforme y una evolución de valor estable.

¿Qué es la amortización progresiva?

La amortización progresiva da lugar a importes de amortización crecientes a lo largo del tiempo. En la práctica, sin embargo, apenas se utiliza.

Para la mayoría de las empresas en Suiza, su relevancia es, por tanto, reducida.

¿Qué es un impairment (amortización extraordinaria)?

Se habla de impairment cuando un activo pierde valor de forma inesperada y permanente. En este caso, el valor contable se ajusta una sola vez.

Esta forma de amortización se realiza con independencia del método elegido y se aplica de forma puntual.

¿Qué requisitos fiscales se aplican en Suiza?

En Suiza, las amortizaciones son fiscalmente aceptadas cuando están justificadas desde el punto de vista empresarial. Esto significa: la amortización elegida debe ser económicamente comprensible y no debe servir principalmente para optimizar impuestos.

Para las empresas es decisivo que el método de amortización, el tipo de amortización y su aplicación estén documentados de forma coherente y plausible. Las autoridades fiscales no solo comprueban el importe de la amortización, sino también su justificación en el contexto del uso real del activo.

También es clave la distinción entre derecho mercantil y derecho fiscal. Mientras que el Código de Obligaciones (OR) permite una valoración prudente, la práctica fiscal se orienta más a directrices estandarizadas y valores empíricos. La Administración Federal de Contribuciones (ESTV) publica a este respecto hojas informativas con valores de referencia para tipos de amortización por categoría de activo. En la práctica, estas sirven como orientación esencial para las amortizaciones aceptadas fiscalmente.

En la práctica esto significa: la elección del tipo de amortización no es libre. Las empresas se orientan por los valores de referencia de la ESTV y solo se desvían de ellos cuando existe una justificación económica sólida.

De ello se derivan tres requisitos centrales:

  • La amortización debe estar económicamente justificada (uso, pérdida de valor, sector)
  • Debe aplicarse de forma coherente a lo largo del tiempo
  • Debe estar documentada de manera comprensible y ser demostrable

Debe tenerse en cuenta que la configuración concreta de la amortización en Suiza depende en parte de la práctica cantonal. En particular, pueden existir diferencias en la cuantía de los tipos de amortización.

Para CFO y fiduciarios esto significa: la amortización decreciente es básicamente admisible, pero siempre debe estar alineada con la práctica fiscal y debidamente justificada.

El reconocimiento fiscal depende menos del método en sí y más de si está justificado de forma comprensible y se aplica de manera coherente. Precisamente aquí surgen en la práctica la mayoría de las discusiones con las autoridades”, afirma Curd Fasching.

¿Cómo afectan las amortizaciones al cashflow, la liquidez y el ROI?

Las amortizaciones no tienen efecto sobre la tesorería, pero influyen indirectamente en indicadores financieros clave como el cashflow, la liquidez y el retorno sobre la inversión (ROI). El efecto se produce principalmente a través de la variación del beneficio imponible.

Si, por ejemplo, se practica una amortización más elevada, se reduce el beneficio declarado. Esto disminuye la carga fiscal, lo que conduce a un mayor cashflow operativo y a más liquidez disponible, especialmente en los primeros años con la amortización decreciente.

Para la gestión financiera, los efectos pueden resumirse así:

  • Cashflow: Amortizaciones más altas reducen los pagos de impuestos y aumentan así el cashflow operativo
  • Liquidez: Menor salida de impuestos significa, a corto plazo, más fondos disponibles
  • ROI: El beneficio declarado influye directamente en los ratios de rentabilidad y en su evolución en el tiempo

En comparación con la amortización lineal, el método decreciente adelanta estos efectos a la fase inicial de una inversión. Esto puede desempeñar un papel importante, especialmente en empresas orientadas al crecimiento o en inversiones de capital intensivas.

Para CFO y responsables financieros esto implica: las amortizaciones no son solo un instrumento contable, sino una palanca activa para gestionar el margen de financiación, la capacidad de inversión y los indicadores de rendimiento.

En la práctica, este efecto se manifiesta sobre todo en el reporting: herramientas como Analise Franci ayudan a representar de forma transparente distintos perfiles de amortización y a hacer visible directamente su impacto en el cashflow y los indicadores.

¿Cuándo debería cambiarse de amortización decreciente a lineal?

Un cambio de la amortización decreciente a la lineal es adecuado en cuanto el método lineal genera un importe anual de amortización más alto. Así, el valor residual de un activo puede distribuirse con mayor eficiencia a lo largo de la vida útil restante.

El trasfondo es la lógica de la amortización decreciente: con el tiempo, los importes de amortización disminuyen, ya que se calculan sobre un valor contable residual cada vez menor. A partir de un determinado momento, la amortización lineal resulta, por tanto, económicamente más ventajosa.

En la práctica esto implica:

  • Al principio, la amortización decreciente suele ser más alta
  • Con el tiempo, el importe de la amortización disminuye
  • Llega un momento en que la amortización lineal supera dicho importe

A partir de ese punto, suele ser especialmente recomendable analizar numéricamente el cambio.

Una breve comparación ilustra el principio:

  • Decreciente: importes decrecientes sobre el valor contable residual
  • Lineal: importe constante sobre el valor residual restante

Para las empresas, de ello se deriva un claro potencial de optimización: mediante el cambio puede evitarse que los activos se amortizen solo mínimamente en los últimos años.

Lo importante es una implementación impecable:

  • El cambio debe estar justificado de forma comprensible
  • El cálculo debe documentarse correctamente
  • El método elegido debe aplicarse de forma coherente en adelante

En la práctica, este potencial se aprovecha con poca frecuencia, aunque podría aplicarse sin gran esfuerzo.

¿Qué errores se producen con frecuencia en las amortizaciones?

En la práctica, los errores en las amortizaciones no suelen deberse al cálculo en sí, sino a suposiciones incorrectas, a la falta de coordinación o a una documentación insuficiente. Especialmente en la amortización decreciente, estos errores pueden tener consecuencias fiscales directas.

Un error frecuente es la elección de un tipo de amortización inadecuado. Si este se fija demasiado alto y no está justificado económicamente, puede ser corregido por las autoridades fiscales. A la inversa, un tipo demasiado bajo conduce a que no se aprovechen los potenciales.

Igualmente problemática es la falta de coherencia en la aplicación. Si el método o el tipo se modifican sin una justificación clara, se resiente la trazabilidad, en particular en el marco de una auditoría o inspección fiscal.

Los errores típicos en la práctica son:

  • Tipos de amortización sin una base económica clara
  • falta de alineación entre contabilidad y práctica fiscal
  • aplicación incoherente del método elegido
  • documentación insuficiente de decisiones y cálculos

Otro punto crítico es la falta de vinculación con el registro de activos. Si las amortizaciones no se concilian adecuadamente con los activos registrados, se generan incoherencias en los estados financieros.

Para las empresas, esto significa que la amortización no debe considerarse de forma aislada, sino como parte de un proceso estructurado. Directrices claras, documentación rigurosa y revisiones periódicas ayudan a evitar errores y garantizar la seguridad fiscal.

Así implementa en su empresa una estrategia de amortización eficaz

Una estrategia de amortización eficaz no surge por casualidad, sino que se basa en normas claras, procesos coordinados y una aplicación coherente en todos los activos. El objetivo es vincular la realidad económica, los requisitos fiscales y la gestión financiera.

En la práctica esto significa: la amortización no se decide de forma aislada por cada activo, sino que se define sistemáticamente en el marco de la gestión financiera y empresarial.

Un enfoque estructurado incluye en particular los siguientes elementos:

  • Definición clara del método de amortización por categoría de activo (p. ej. máquinas, TI, vehículos)
  • Fijación de tipos de amortización comprensibles, basados en el uso y en la experiencia
  • Revisión periódica de la lógica de amortización en nuevas inversiones, perfiles de uso modificados o cambios organizativos
  • Alineación con la práctica fiscal y el fiduciario, especialmente en métodos decrecientes

Especialmente con múltiples activos y estructuras más complejas, soluciones digitales como Bill Bucher ayudan a gestionar las amortizaciones de forma sistemática y a representarlas de manera coherente en el registro de activos.

Igualmente importante es la integración en los procesos existentes. Las amortizaciones deben estar estrechamente vinculadas con el registro de activos, la presupuestación y la planificación de inversiones. Solo así se crea una base de datos coherente y fiable.

En muchas empresas se observa que las amortizaciones se tratan a menudo de forma puramente operativa. Un enfoque estratégico aporta aquí un valor añadido claro: mejora la capacidad de planificación, aumenta la transparencia y reduce los riesgos fiscales.

Las revisiones periódicas son esenciales. En particular ante cambios como nuevas inversiones, crecimiento o condiciones de mercado alteradas, debe cuestionarse la lógica de amortización existente y adaptarse en caso necesario.

De este modo se crea un marco sólido que coordina mejor los estados financieros, la gestión y las decisiones de inversión.