¿Qué es el EBIT?
EBIT significa "Earnings Before Interest and Taxes", en español: resultado antes de intereses e impuestos. Este indicador muestra cuán rentable opera una empresa con su actividad principal, independientemente de su estructura de financiación o de sus cargas fiscales. De este modo refleja el llamado resultado de explotación.
En especial en análisis comparativos internacionales, el EBIT – a menudo sobre base EBIT – desempeña un papel central, ya que los gastos por intereses y las cargas fiscales pueden variar considerablemente según el país. Al centrarse en el negocio principal, la capacidad de generar beneficios queda aislada y visible; un factor importante para inversores, prestamistas o en la preparación de compraventas de empresas.
En Suiza, el EBIT está especialmente extendido en la gestión interna y en la valoración desde una perspectiva empresarial, tanto en compañías cotizadas como en el segmento de las pymes.
¿Qué es el EBITDA?
EBITDA significa "Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization", en español: resultado antes de intereses, impuestos, amortización del inmovilizado material y amortización de activos intangibles.
A diferencia del EBIT, en el EBITDA se añaden de nuevo las amortizaciones. Estas influyen en el resultado contable, pero no conllevan una salida de caja inmediata. Así, el EBITDA se aproxima más al flujo de caja operativo y muestra la capacidad económica de la empresa de forma aún más fiel.
En la práctica, el EBITDA se utiliza sobre todo para comparar la rentabilidad operativa de empresas, por ejemplo en el marco de valoraciones empresariales, en análisis de solvencia o en la evaluación de transacciones de M&A. También bancos e inversores recurren con frecuencia al EBITDA para valorar la empresa "al margen" de cuestiones de contabilización.
¿En qué se diferencian EBIT y EBITDA?
La diferencia central entre EBIT y EBITDA radica en el tratamiento de las amortizaciones. Mientras que el EBIT ya representa el resultado operativo antes de intereses e impuestos, en el EBITDA se eliminan además las amortizaciones del inmovilizado material y de los activos intangibles.
Esta distinción es especialmente relevante cuando las empresas son fuertemente intensivas en inversiones o registran amortizaciones elevadas, por ejemplo en sectores intensivos en capital como la industria, las telecomunicaciones o la infraestructura. En tales casos, el EBITDA ofrece una imagen ajustada de la capacidad de generación de resultados operativos, ya que solo considera el flujo de caja realmente operativo.
No obstante, el EBITDA es menos conservador que el EBIT, ya que excluye deliberadamente factores de coste que a medio y largo plazo sí juegan un papel importante, en particular a la hora de evaluar la solidez y sostenibilidad del modelo de negocio. Quien desee valorar la verdadera capacidad económica de una empresa debería considerar ambas métricas e interpretarlas en su contexto.
Para los responsables financieros de empresas suizas se aplica lo siguiente: el EBIT es excelente para la gestión interna y como base para comparaciones interanuales, mientras que el EBITDA desempeña un papel complementario sobre todo en la financiación y la comunicación con inversores, por ejemplo para mostrar el resultado de explotación cercano al flujo de caja.
¿Cómo se calculan EBIT y EBITDA?
EBIT y EBITDA pueden calcularse de diferentes formas, según el punto de partida del análisis y el método contable. En la práctica se aplican principalmente tres procedimientos: el método de coste total, el método de coste de ventas y la derivación a partir del resultado del ejercicio.
Método de coste total
El método de coste total tiene en cuenta todos los gastos e ingresos incurridos durante el ejercicio, independientemente de si están relacionados directamente con los productos o servicios vendidos. Está especialmente difundido en los países de habla alemana y entre pymes con una estructura contable más clásica.
Fórmula:
EBIT = Ingresos por ventas + variaciones de existencias + trabajos realizados por la empresa para su activo – coste de materiales – gastos de personal – amortizaciones ± otros ingresos/gastos de explotación
EBITDA = Ingresos por ventas + variaciones de existencias + trabajos realizados por la empresa para su activo – coste de materiales – gastos de personal ± otros ingresos/gastos de explotación
Método de coste de ventas
En el método de coste de ventas solo se tienen en cuenta aquellos costes que están directamente relacionados con los ingresos obtenidos. Es utilizado con frecuencia por empresas de mayor tamaño que operan a nivel internacional y es habitual sobre todo en estados financieros según IFRS o Swiss GAAP FER.
Fórmula:
EBIT = Ingresos por ventas – costes de producción – costes de distribución y administración ± otros ingresos/gastos de explotación
EBITDA = Ingresos por ventas – costes de producción – costes de distribución y administración ± otros ingresos/gastos de explotación + amortizaciones + amortización de intangibles
Cálculo a partir del resultado del ejercicio
Este procedimiento es especialmente adecuado cuando solo se dispone de las cuentas anuales. El punto de partida es el resultado del ejercicio ya determinado (beneficio neto), del que se añaden de nuevo los componentes de intereses e impuestos.
Fórmula:
EBIT = Resultado del ejercicio + gasto por impuestos – ingresos por impuestos + gastos por intereses – ingresos por intereses
EBITDA = Resultado del ejercicio + gasto por impuestos – ingresos por impuestos + gastos por intereses – ingresos por intereses + amortizaciones + amortización de intangibles
Comparación de los métodos de cálculo
| Procedimiento | Ámbito de aplicación | Magnitudes base | Comentario |
| Método de coste total | Contabilidad clásica, pymes | Ventas, existencias, todos los tipos de costes | Incluye también servicios no vendidos |
| Método de coste de ventas | Estados financieros internacionales, consolidación | Ventas, costes de producción, administración/distribución | Sin variaciones de existencias |
| A partir del resultado del ejercicio | Recalculo simplificado a partir de la cuenta de resultados | Beneficio, impuestos, intereses | Práctico para análisis externos |
Variantes de EBITDA y su significado
En la práctica, el EBITDA suele ajustarse aún más para presentar el rendimiento operativo de una empresa de la forma más realista y comparable posible. Tales ajustes dan lugar a las llamadas variantes de EBITDA, que se utilizan sobre todo en la valoración de empresas, en decisiones de inversión o en el análisis de solvencia. Las variantes más habituales son el Adjusted EBITDA, el Normalized EBITDA y el Structuring EBITDA.
Adjusted EBITDA
En el Adjusted EBITDA (EBITDA ajustado) se eliminan del resultado los efectos extraordinarios, únicos o no operativos. El objetivo es centrar el indicador en la capacidad de generación de beneficios sostenible y recurrente de la empresa.
Los ajustes típicos se refieren a:
- Costes únicos de reestructuración
- Costes legales y de asesoría ajenos a la actividad diaria
- Deterioros de valor o amortizaciones extraordinarias
- Ganancias o pérdidas por la venta de activos
Ventaja: Mayor comparabilidad con otras empresas y a lo largo del tiempo
Riesgo: La selección subjetiva de los ajustes puede distorsionar la capacidad informativa
Normalized EBITDA
El Normalized EBITDA (también llamado Recurring EBITDA) va un paso más allá: pretende mostrar el EBITDA que se obtiene bajo condiciones normales y esperadas a largo plazo. También aquí se eliminan efectos extraordinarios, pero con foco en fluctuaciones cíclicas o debidas a la coyuntura.
Ejemplos de normalizaciones:
- Rescisión de contratos de alquiler o descuentos de proveedores
- Picos temporales de ventas por grandes pedidos
- Primas de personal o salidas de empleados únicas
Esta variante se utiliza a menudo para modelar el beneficio "permanente" de una empresa, por ejemplo en procesos de sucesión o transacciones.
Structuring EBITDA
El Structuring EBITDA se utiliza principalmente en el marco de financiaciones o en leveraged buy-outs (LBO). Sirve para analizar la capacidad de una empresa para determinadas estructuras de capital, por ejemplo para evaluar la capacidad de endeudamiento o las expectativas de rentabilidad de los inversores en el contexto de fusiones y adquisiciones.
Se basa en el Adjusted EBITDA y se complementa con escenarios simulados o futuros ahorros (p. ej. procedentes de sinergias tras una fusión). En consecuencia, no es un indicador puramente "histórico", sino más bien un valor planificado para socios de financiación.
Para las empresas suizas se aplica lo siguiente: según el objetivo —ya sea en la solicitud de créditos, la preparación de una venta o la comunicación con inversores— puede resultar útil un análisis diferenciado del EBITDA. Lo importante es la transparencia de los ajustes y una aplicación uniforme a lo largo del tiempo y entre empresas comparables.
El margen como indicador de rendimiento
Tanto el EBIT como el EBITDA no solo permiten una visión de los importes absolutos del resultado, sino que también pueden ponerse en relación con las ventas. De este modo surgen márgenes significativos que muestran cuán eficientemente opera una empresa. En la gestión empresarial y en la comparación sectorial, el margen EBIT y el margen EBITDA son indicadores clave.
Comparación entre margen EBIT y margen EBITDA
El margen EBIT expresa qué parte de las ventas permanece como beneficio operativo tras deducir todos los gastos de explotación, pero antes de intereses e impuestos.
Fórmula:
Margen EBIT = (EBIT / Ventas) × 100
El margen EBITDA va un paso más allá y muestra cuánto beneficio operativo se genera antes de amortizaciones.
Fórmula:
Margen EBITDA = (EBITDA / Ventas) × 100
Dado que el EBITDA no tiene en cuenta las amortizaciones, el margen EBITDA suele ser más elevado que el margen EBIT. Ambos indicadores sirven para evaluar la eficiencia operativa, pero tienen un significado diferente según el sector y la intensidad de inversión.
Interpretación en el contexto sectorial
La valoración de los márgenes EBIT y EBITDA depende en gran medida del sector. En ámbitos intensivos en capital como la industria o la energía, pueden esperarse amortizaciones más elevadas; aquí el margen EBITDA suele ofrecer una imagen más realista del rendimiento operativo. En cambio, en sectores de servicios intensivos en personal, el EBIT suele ser más significativo.
Valores orientativos típicos (independientes del sector y como referencia general):
| Margen | Clasificación de la capacidad de generar beneficios | Indicación |
| Por encima del 15 % | Muy alta eficiencia operativa | Se aplica sobre todo a márgenes EBITDA |
| Del 10 % al 15 % | Buena capacidad de generar beneficios | EBIT o EBITDA según el sector |
| Del 5 % al 10 % | Sólida, pero mejorable | Margen EBIT, rango típico para pymes |
| Por debajo del 5 % | Baja rentabilidad | Crítico, independientemente del indicador |
Si un margen debe considerarse alto o bajo depende de si se trata del margen EBIT o del margen EBITDA. Como las amortizaciones no se tienen en cuenta en el EBITDA, los márgenes EBITDA suelen ser más elevados. No obstante, según el modelo de negocio, el grado de escalabilidad y la posición de mercado, también un margen bajo puede ser económicamente viable, por ejemplo en proveedores de plataformas o procesos altamente automatizados.
Para los responsables financieros de empresas suizas es por tanto decisivo analizar los márgenes EBIT y EBITDA a lo largo del tiempo, en comparación con la media del sector y en relación con los objetivos internos. Solo esta contextualización convierte realmente a los indicadores en instrumentos de gestión relevantes. En caso de margen negativo o pérdidas persistentes existe además el riesgo de un pérdida de capital o incluso sobreendeudamiento, lo que conlleva consecuencias empresariales y jurídicas especiales.
Aplicación en el día a día de las empresas suizas
EBIT y EBITDA no son solo magnitudes teóricas, sino que forman parte de la práctica diaria de la gestión financiera de muchas empresas suizas. Ayudan en la gestión interna, la planificación, la financiación y en decisiones empresariales como procesos de sucesión o adquisiciones de empresas. Su relevancia se deriva de su estandarización y comparabilidad, especialmente en un entorno internacional.
Control de gestión, planificación y financiación
En el control operativo, EBIT y EBITDA ofrecen valiosos indicadores para evaluar la evolución del negocio, por ejemplo en informes mensuales o trimestrales. Ambos indicadores permiten hacer visibles los éxitos operativos independientemente de la estructura de financiación y de la estrategia fiscal. Son especialmente adecuados para:
- Comparaciones con el presupuesto y análisis de desviaciones de previsiones
- Comparaciones entre segmentos o líneas de producto
- Acuerdos de objetivos con responsables de área o con la dirección
También en la planificación financiera, EBIT y EBITDA desempeñan un papel central, por ejemplo en:
- la determinación de la capacidad de reembolso en la concesión de créditos
- el cálculo de covenants en contratos de préstamo
- la valoración de proyectos de inversión
- la gestión de operaciones internacionales a través de una representación fiscal en Suiza
Valoración de empresas mediante múltiplos de EBIT y EBITDA
Sobre todo en la venta de empresas o en transacciones de participaciones, EBIT y EBITDA se utilizan para derivar el valor de la compañía. A menudo se aplican los llamados múltiplos, en los que el valor de la empresa se relaciona con un indicador de resultados:
Ejemplos de indicadores de valoración:
- Valor de empresa / EBITDA (EV/EBITDA)
- Valor de empresa / EBIT (EV/EBIT)
Estos múltiplos varían según el sector, el tamaño de la empresa y el entorno de mercado. Para una estimación aproximada pueden utilizarse bases de datos de valoración, datos de transacciones o análisis de mercado. No obstante, los responsables financieros deben tener en cuenta que los múltiplos representan siempre una aproximación simplificada y deben ajustarse en función de factores individuales como perspectivas de crecimiento, sinergias o riesgos.
Diferencias en la contabilidad (OR, IFRS, Swiss GAAP FER)
En Suiza, para la mayoría de las empresas el Código de Obligaciones (OR) constituye la norma contable principal. El OR no contempla la presentación obligatoria de EBIT o EBITDA en la cuenta de resultados, por lo que estos indicadores deben derivarse de las partidas existentes.
Las normas internacionales como IFRS o Swiss GAAP FER se aplican especialmente en empresas cotizadas o grupos empresariales. Su estructura más detallada facilita la identificación de EBIT y EBITDA o incluso prevé su presentación explícita.
Para la comparabilidad —por ejemplo en valoraciones de empresas o calificaciones— es decisivo exponer con transparencia cómo se han calculado EBIT y EBITDA, a fin de evitar interpretaciones erróneas.
Comparación con otros indicadores
EBIT y EBITDA son magnitudes centrales para evaluar la capacidad de generación de resultados operativos. No obstante, despliegan todo su potencial informativo solo en combinación con otros indicadores. Especialmente en el marco de análisis financieros o decisiones de inversión, resulta imprescindible compararlos con EBT, resultado del ejercicio y flujo de caja para obtener una visión global de la situación de la empresa.
EBIT vs. EBT
EBT significa "Earnings Before Taxes", es decir, resultado antes de impuestos. A diferencia del EBIT, ya incluye el efecto del resultado financiero (intereses y otros ingresos o gastos financieros). De este modo, el EBT muestra cómo influyen tanto la actividad operativa como la estructura de financiación en el resultado.
Diferencia de un vistazo:
- EBIT: antes de intereses e impuestos
- EBT: después de intereses, pero antes de impuestos
Utilidad práctica:
EBT es adecuado cuando también deben incluirse los costes de financiación en la valoración o gestión de la empresa, por ejemplo en la evaluación de la rentabilidad global o en la simulación de las cargas fiscales.
EBIT vs. Resultado del ejercicio
El resultado del ejercicio (beneficio neto) es el resultado "final" de la cuenta de resultados. Tiene en cuenta todos los ingresos y gastos operativos y extraordinarios, incluidos impuestos y resultado financiero.
Diferencia principal:
El resultado del ejercicio incluye todos los efectos ajenos a la actividad empresarial o únicos, como provisiones o reservas ocultas; en cambio, el EBIT se concentra en la actividad operativa.
Importante para los responsables financieros:
Mientras que el resultado del ejercicio es determinante para la política de dividendos o el resultado fiscal, el EBIT es mucho más adecuado para evaluar el rendimiento operativo sostenible.
EBITDA vs. flujo de caja
El EBITDA se confunde a menudo con el flujo de caja operativo, ya que ambas magnitudes no tienen en cuenta intereses, impuestos ni amortizaciones. Sin embargo, no son idénticas.
Diferenciación importante:
- El EBITDA se basa en el resultado del periodo
- El flujo de caja operativo tiene en cuenta también flujos de efectivo, por ejemplo del capital circulante
Conclusión:
El EBITDA es una aproximación simplificada al flujo de caja operativo, pero no es equivalente. Quien desee realizar afirmaciones fundamentadas sobre la situación de liquidez de una empresa debería consultar siempre también el estado de flujos de efectivo.
